Editorial
Anagrama
Idioma
Castellano
Encuadernación
Tapa blanda, bolsillo maxi
Páginas
376
Dimensiones
21,00 x 14,00
Edición
2014
Idioma original
Français,
ISBN
9788433977366
Una reflexión sobre la «verdad» de la escritura.

Después de encontrar a Lucile, su madre, muerta en misteriosas circuns­tancias, Delphine de Vigan se convierte en una sagaz detective dispuesta a reconstruir la vida de la desaparecida. Los cientos de fotografías toma­das durante años, la crónica de George, abuelo de Delphine, registrada en cintas de casete, las vacaciones de la familia filmadas en súper ocho o las conversaciones mantenidas por la escritora con sus hermanos son los materiales de los que se nutre la memoria de los Poirier. Nos halla­mos ante una espléndida, sobrecogedora crónica familiar en el París de los años cincuenta, sesenta y setenta, pero también ante una reflexión en tiempo presente sobre la «verdad» de la escritura. En el transcurso del viaje de la cronista al pasado de su familia y a su propia infancia, irán aflorando los secretos más oscuros. Para la autora, escribir sobre su ma­dre es cerrar heridas abiertas muchos años atrás, y recuperar la novela familiar es emprender un camino de catarsis y de superación del duelo, a la manera de Roland Barthes en sus escritos póstumos. Pero es también un ejercicio de alto riesgo, puesto que en el curso de esa investigación expone ante los miembros de su familia, como si ellos no fueran más que lectores anónimos en la multitud, su propio secreto más terrible.

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Delphine de Vigan
Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966) vive en París. estudió en el Centro de Estudios Literarios y Científicos Aplicados (CELSA), tras lo que comenzó una carrera dedicada al análisis de encuestas en un instituto de opinión. Al mismo tiempo inició la escritura de su primera novela, Jours sans faim, basada levemente en su propia vida, y que publicó bajo el seudónimo de Lou Delvig. Sin embargo, tuvo que esperar a la publicación de No y yo (2007), su cuarta novela, para lograr el éxito literario. Con este libro se hizo con el prestigioso Rotary International y el Premio de los libreros. En 2010 se llevó al cine, siendo su primera obra traducida a varios idiomas. Tras este éxito, de Vigan se dedicó por completo a la literatura, logrando otros premios tan importantes como el Fnac, el France Television o el Renaudot des lycéens, gracias a novelas como Nada se opone a la noche o Basada en hechos reales. En Anagrama ha publicado, desde 2012: Días sin hambre: «Maneja la materia autobiográfica con una contención que remite a Marguerite Duras» (Marta Sanz); No y yo: «Maestría y ternura... Una novela atípica» (Juanjo M. Jambrina, Jot Down); Las horas subterráneas: «Sensible, inquietante y un poco triste. Triste y soberbia» (François Busnel, L’Express); Nada se opone a la noche, que la consagró internacionalmente, ha vendido en Francia más de ochocientos mil ejemplares, ha sido publicada por una veintena de editoriales extranjeras y ha recibido el Premio de Novela Fnac, el Premio de Novela de las Televisiones Francesas, el Premio Renaudot de los Institutos de Francia, el Gran Premio de la Heroína Madame Figaro y el Gran Premio de las Lectoras de Elle: «Este magnífico testimonio la confirma como una escritora contemporánea de referencia. Imprescindible» (Sònia Hernández, La Vanguardia); «Con sobriedad y precisión, sin sentimentalismo (pero no sin sentimiento), Delphine de Vigan firma una inteligente, magnífica e implacable novela» (Elvira Navarro); Basada en hechos reales, galardonada con el Premio Renaudot y el Goncourt de los Estudiantes, y llevada al cine por Roman Polanski: «Hace alarde de maestría expresiva para disolver los límites de lo que es verdad y lo que es mentira... Apasiona» (Robert Saladrigas, La Vanguardia); Las lealtades: «Perturbadora» (Javier Aparicio Maydeu, El País); «Cuestiona a una sociedad que mira hacia otro lado, ante las violencias soterradas» (Lourdes Ventura, El Mundo); y Las gratitudes: «Pequeño prodigio con el que la autora francesa reflexiona sobre la vejez, la soledad y la importancia de las palabras» (David Morán, ABC). Los reyes de la casa: «Un thriller que se te pega a las manos, denuncia del horror que en cubren las redes sociales manejadas por niños y adultos codiciosos» (Elena Pita, El Periódico).