Los procesos contra la brujería y la quema de miles de mujeres en la hoguera ocupan un capítulo singularmente siniestro en la historia de Europa. Los trabajos de Federici han relacionado la caza de brujas con los orígenes del capitalismo y el Estado moderno y la llamada acumulación originaria. Entre los siglos XV y XVII, los cercamientos de tierras se acompañaron de una intensificación del ataque sobre las comunidades campesinas personificadas en la figura de las mujeres, especialmente de aquellas más ancianas que eran custodias de la memoria y las prácticas comunales. La historia de la modernidad capitalista resulta, por tanto, inseparable de la intensificación de la violencia contra las mujeres y de la reorganización de la familia patriarcal.
En este libro, no obstante, Federici va más allá de la investigación histórica de su obra más conocida, Calibán y la bruja. En Brujas, caza de brujas y mujeres nos muestra cómo la persecución de la brujería ha cobrado una nueva forma y vigor, precisamente en aquellos lugares en los que la frontera capitalista pretende abrir nuevos territorios a la apropiación de suelo y fuerza de trabajo. Los nuevos cercamientos de tierras en África, pero también en la India y el sudeste asiático, se han traducido en una nueva oleada de caza de brujas, con la persecución, y en ocasiones la mutilación y asesinato, de miles de mujeres. Como en la Europa del siglo XVIII, estos procesos discurren en paralelo a ataque a los comunes, la fragilización de las comunidades campesinas, contemporáneas y la apertura de un mercado de tierras. Si la violencia contra las mujeres es un elemento estructural de la acumulación permanente del capitalismo., el feminismo y todos los movimientos de transformación deben tomar buena cuenta de ello: solo desentrañando estas relaciones podremos en verdad hacerle frente.
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Silvia Federici
Silvia Federici (Parma, Italia, 24 de abril de 1942) es una filósofa, historiadora, escritora, profesora, activista feminista y marxista italo-estadounidense. En sus trabajos concluye que el trabajo reproductivo y de cuidados que hacen gratis las mujeres es la base sobre la que se sostiene el capitalismo. En los años setenta fue una de las impulsoras de las campañas que comenzaron a reivindicar un salario para el trabajo doméstico realizado por las mujeres sin ninguna retribución ni reconocimiento como demanda de la economía feminista. En la década de 1980 trabajó durante varios años como profesora en Nigeria. Ambas trayectorias convergen en dos de sus obras más conocidas: Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria (2004) y Revolución en punto cero: trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas (2013). Se sitúa en el movimiento autónomo dentro de la tradición marxista a la que critica desde el feminismo por considerar que Marx solamente valoró el trabajo asalariado y obvió el trabajo reproductivo -véase en este sentido su libro de 2018 El patriarcado del salario, de esta forma aportó una nueva perspectiva al análisis marxista y materialista del trabajo. En la actualidad es profesora emérita de la Universidad Hofstra en Nueva York. Su pareja es el filósofo marxista George Caffentzis.